Playas de Rosarito, Baja California, 8 de septiembre de 2026.- El incremento de potentes marejadas en las costas de Playas de Rosarito encendió las alarmas de los cuerpos de rescate, debido a la formación de severos desniveles en la franja de arena y la presencia constante de corrientes de retorno que ponen en peligro directo la vida de bañistas y familias que residen en zonas costeras bajas.
Bandera roja permanente y peligro en la zona de arena
Las condiciones en la playa del municipio se han tornado especialmente complejas. El arrastre y retiro continuo de sedimentos alteró la topografía de la costa, reduciendo el área segura de esparcimiento.
“Vienen marejadas muy fuertes que van a afectar nuestras costas”, advirtió Vicente Aldaz Corona, salvavidas de Playa de Rosarito y encargado del primer turno, al detallar el origen del desnivel en la zona costera.
La fuerza del oleaje ya causó afectaciones a la infraestructura de vigilancia. El personal de rescate tuvo que intervenir de emergencia para anclar y retirar la base de la torre Pelícanos antes de que fuera destruida, logrando reubicar y poner a salvo la totalidad de las torres durante las primeras horas del día.
Restricciones para bañistas e ingreso al mar
Para prevenir ahogamientos o arrastres por el mar abierto, los rescatistas mantienen la bandera roja de forma preventiva en la Playa Central. La indicación para los visitantes es evitar ingresar a zonas profundas, pues las corrientes fijas resultan impredecibles.
“Nuestra recomendación siempre es mantenerse abajo de la cintura. Si miran que el oleaje está muy alto, mantenerse de la rodilla para abajo, más que nada los niños pequeños porque son los más propensos a que se los lleve el mar”, puntualizó Aldaz Corona.
El especialista aclaró que si el agua alcanza la altura del ombligo significa que la persona se encuentra demasiado adentro, situación de alto riesgo considerando que nadie está exento de ser jalado por una corriente de retorno.
Riesgo de inundación en zonas bajas y viviendas
La fluctuación diaria de la marea, que suele registrar sus puntos más altos con variaciones aproximadas de una hora de diferencia cada día, representa un riesgo latente para las vialidades y viviendas cercanas al litoral. En años anteriores, las olas han llegado a invadir las calles adyacentes a la playa.
“Llega un momento en que el mar mete arena a la tierra y hay veces que saca la arena”, explicó el encargado de turno de los salvavidas, al subrayar la inestabilidad de la marea.
Ante este panorama, las autoridades costeras exhortaron a los residentes de asentamientos bajos a elaborar barreras de protección caseras para frenar el paso del agua hacia sus domicilios y mantener sus pertenencias empaquetadas o a la mano en caso de ser requerida una evacuación preventiva.




