Playas de Rosarito, 24 de junio de 2026.- El puente peatonal de la colonia Mazatlán se ha transformado en un espacio de resistencia y visibilidad para la comunidad LGBTIQA+ en Rosarito. La intervención artística, que invita a la reflexión ciudadana sobre la inclusión, no solo representa un cambio estético en el paisaje urbano, sino un recordatorio visual indispensable sobre la importancia de la convivencia sin prejuicios en la vía pública.

Este mural, que surge como respuesta a la necesidad de espacios que celebren la diversidad dentro del entorno cotidiano, fue una iniciativa colaborativa donde participaron la Secretaría de Cultura y el departamento de inclusión municipal. El objetivo central de la obra es romper las barreras de la discriminación, utilizando el arte como un vehículo para exigir el derecho a la libertad, la dignidad y la expresión pública de las personas sexo diversas. Para quienes transitan diariamente por este punto, el mural actúa como un llamado urgente a valorar la existencia del otro y a construir una ciudad más humana.
Al explicar la visión detrás de esta pieza, la artista Sharina Fong detalló la importancia de la empatía en su creación: “Soy partidaria, soy muy romántica, soy una artista muy romántica y por ende muy empática con diferentes grupos, más los vulnerados. La idea fue ponerle ‘El Abrazo’ desde un principio que me dijeron sobre el tema, lo primero que me vino a la mente fue un abrazo comunal, yo no los veo como un grupo vulnerado, simplemente son personas como todos nosotros”.

Lejos de centrarse en estéticas institucionales, la artista contó que, optó por un lenguaje universal. La obra se aleja de la representación literal de banderas para enfocarse en el gesto del abrazo, un símbolo que pretende conectar con la ciudadanía general y recordar que la diversidad es parte fundamental del tejido social. Al integrar colores, flores y figuras, el mural logra que las diferencias florezcan como parte de una misma comunidad, reforzando la idea de que la inclusión debe ser una práctica diaria y no un evento efímero.
La artista enfatizó el impacto de este gesto creativo en la sociedad: “El abrazo construye, el abrazo repara, el abrazo crea empatía hacia todos los seres humanos y es por eso que me generó el tema esta propuesta. Donde hay un abrazo florece la diversidad. Abrazar es reconocer la existencia del otro, es ofrecer refugio, respeto y cuidado”.

Este mural es, ante todo, un ejercicio de dignificación. Al otorgar un lugar preponderante a la comunidad sexo diversa en uno de los puntos más transitados de Rosarito, se envía un mensaje claro contra el odio y la exclusión. La obra permanece como un símbolo de resistencia que celebra la libertad, asegurando que cada ciudadano pueda transitar por su ciudad con la seguridad de ser reconocido y respetado, tal como lo establece el derecho a vivir con orgullo.




