Por Isabel Mendoza
Playas de Rosarito, 7 de junio de 2026.- Para las madres, padres y cuidadores de niñas y niños neurodivergentes, salir de casa suele ser una odisea que comienza horas antes de cruzar la puerta. Un desborde emocional, una crisis contenida o simplemente la textura de una prenda que resulta insoportable para el menor, son realidades diarias que complican la vida cotidiana. Así lo expresó Aziel Adame, titular del patronato del DIF municipal de Rosarito, al explicar que dicho organismo está volcando esfuerzos en un modelo de atención que entiende estas crisis no como una falta de voluntad, sino como una necesidad urgente de adaptación del entorno institucional.
Adame reconoció que el sistema institucional, en ocasiones, en temas de tiempos puede ser rígido para las necesidades reales de quienes viven en este espectro. Bajo esta visión, informó sobre la estrategia para terminar con las complicaciones de los traslados forzados: “¿Cómo me desplazo siempre a otro municipio para tener acceso a que mi niño pueda tener su diagnóstico? Sabemos que las listas de espera son muy amplias; hay veces que si te tardas 10 o 15 minutos, ya perdiste tu cita”. Por ello, la titular del patronato confirmó que trabajan en la firma de convenios para que los diagnósticos puedan realizarse finalmente en Rosarito, eliminando los factores de distancia y costo que hoy frenan el desarrollo de los menores.
Como parte de esta nueva visión, Adame dio a conocer que se están realizando mesas de trabajo exclusivas donde participan expertos del CRIT y otros especialistas del sector. El objetivo de este esfuerzo, que recientemente se hizo público, es generar un catálogo oficial de materiales y proveedores que garantice que cada sala sensorial en el municipio sea, verdaderamente, un lugar de terapia especializada.
La titular enfatizó la importancia de este rigor clínico: “No todos los pequeños, aunque tengan su diagnóstico, van a ser candidatos para la estimulación sensorial, porque el espectro es tan amplio que incluso podría ser contraproducente; les podría resultar sobreestimulante”.

De acuerdo con Adame, transformar la institución en un facilitador es la prioridad absoluta. Esto incluye permitir que los especialistas particulares de las familias puedan utilizar las instalaciones del DIF cuando la agenda institucional esté saturada, eliminando así cualquier traba burocrática. El mensaje central que la titular del patronato envía a las familias es de confianza y puertas abiertas: “No hay nada mal con ellos, no hay nada que se tenga que cambiar con ellos; es el entorno el que se debe adaptar para que todas las personas se sientan incluidas”.



