José Luis, de 70 años, recorre diariamente el perímetro del palacio municipal de Rosarito para asegurar su sustento
Por Isabel Mendoza
Playas de Rosarito, 23 de mayo de 2026.- Un ciudadano de la tercera edad identificado como José Luis, de 70 años, camina diariamente las inmediaciones del Ayuntamiento de Playas de Rosarito en la Zona Centro para ofrecer pan artesanal y asegurar su sustento económico diario. La actividad comercial del adulto mayor se desarrolla de forma peatonal en el perímetro del recinto de gobierno, recorriendo la zona de manera constante hasta agotar la totalidad de su mercancía.
La jornada laboral de José Luis inicia formalmente a partir de las 9:00 de la mañana, horario en el que se le observa recorrer las banquetas y accesos principales del palacio municipal de Playas de Rosarito. El comerciante de la tercera edad se desplaza a pie de lunes a viernes, aprovechando el flujo constante de ciudadanos que acuden a realizar trámites administrativos y la movilidad del personal que labora en las oficinas gubernamentales de la región costa.
Los panecitos que distribuye el trabajador independiente provienen de una panadería tradicional ubicada en una colonia local de este municipio de Baja California. Este esquema de colaboración permite que el producto se hornee y elabore diariamente en un comercio establecido de la comunidad, garantizando la frescura del alimento que el vendedor traslada hacia el primer cuadro de la ciudad para su comercialización directa.
El adulto mayor se mantiene activo en los alrededores de la casa municipal y no se retira del lugar sino hasta que termina de vender la última pieza de pan, extendiendo su caminata diaria según la demanda de los transeúntes.
Por su parte, una ciudadana que acompañaba al comerciante de la tercera edad, denunció públicamente un esquema de estafa operado a través de Facebook. La afectación involucra directamente a una mujer dedicada a fotografiar de manera no autorizada a los trabajadores informales que operan en la Zona Centro, con el propósito de diseñar campañas fraudulentas de recaudación económica en plataformas digitales.
De acuerdo con el testimonio, la dinámica del engaño consiste en ubicar a los vendedores ambulantes del primer cuadro de la ciudad para capturar imágenes de sus jornadas de trabajo. Posteriormente, este material visual es publicado en diversos perfiles de redes sociales bajo el argumento de solicitar apoyo monetario urgente para el sustento de los afectados, utilizando la vulnerabilidad de las personas de forma deliberada.
Sin embargo, la denunciante precisó que los recursos financieros transferidos por los usuarios de internet nunca llegan a manos de los trabajadores de la región costa.

