Tijuana, 13 de marzo de 2026.- El nuevo esquema de garantías para impugnar créditos fiscales ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT) está frenando la defensa legal de los ciudadanos en Baja California. Al obligar a respaldar montos económicos ante el Banco del Bienestar en procesos que duran hasta tres años, los contribuyentes prefieren pagar adeudos presuntamente injustos para evitar la parálisis financiera.
El obstáculo de las garantías bancarias
De acuerdo con el abogado fiscalista Iván Argote, las condiciones actuales del procedimiento administrativo representan una barrera crítica. La normativa exige que, para iniciar una disputa legal contra una determinación del SAT, el interesado debe garantizar el monto reclamado mediante fianzas o depósitos directos. Esta medida implica la inmovilización de capital que las empresas o individuos podrían utilizar para su operación diaria.
“El contribuyente va a decir: ‘¿sabes qué?, mejor lo pago, me quito de problemas’. Para qué me voy a la defensa si voy a tener mi dinero parado tres años y medio viendo cómo avanza el juicio”, señaló Argote, destacando que el factor económico pesa más que la propia razón jurídica en la toma de decisiones.
Procesos judiciales prolongados
Uno de los puntos más críticos señalados por el especialista es la duración de los litigios. En la práctica, un juicio fiscal en México puede extenderse por más de 36 meses. Durante este tiempo, los recursos depositados como garantía quedan fuera del alcance del propietario, generando una incertidumbre financiera que muchas pequeñas y medianas empresas en Tijuana y la región no pueden soportar.
Argote advirtió que estos periodos de espera, sumados a la “zozobra de pelear con la burocracia”, funcionan como inhibidores directos. La complejidad de gestionar garantías específicamente ante el Banco del Bienestar añade una capa de dificultad administrativa que desmotiva incluso a quienes poseen argumentos sólidos para ganar el caso.
Impacto en la justicia fiscal
La tendencia actual muestra que los contribuyentes optan por “darle vuelta a la hoja” y cubrir el crédito fiscal de inmediato. Según el análisis, el costo de oportunidad de tener el dinero detenido es superior al beneficio de ganar un juicio a largo plazo. Esta situación plantea un escenario donde la capacidad de defensa no depende de la legalidad, sino de la resistencia económica del afectado.
Se espera que esta dinámica incremente la recaudación inmediata del SAT, pero a costa de una disminución en las impugnaciones de resoluciones que podrían ser erróneas o arbitrarias. El sector empresarial local permanece atento a posibles reformas que agilicen estos procesos.

