Tijuana, Baja California, 9 de julio de 2026.- La destrucción masiva de 1 mil 148 armas de fuego en Tijuana fue ejecutada por elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, quienes concentraron el equipamiento bélico confiscado en la entidad para proceder a su corte definitivo en el cuartel del 28 Batallón de Infantería.
La remoción de este armamento ilegal saca del tejido social herramientas generadoras de violencia homicida en los municipios de la zona fronteriza. Ismael Marino García, capitán primero de materiales de guerra y encargado de la Escuela de Materiales de Guerra de la Segunda Zona Militar, informó que entre el material destruido se encontraban armas cortas, armas largas, cargadores y cartuchos asegurados.
Balance del material de guerra retirado de las calles
Las cifras oficiales proporcionadas por los encargados del almacén de materiales bélicos confirmaron el fin del ciclo útil de 878 armas cortas y 270 armas largas. De igual forma, los efectivos federales procedieron con el desecho absoluto de 1 mil 191 cargadores de diferentes capacidades de almacenamiento, sumado a la destrucción de 45 mil 555 cartuchos de diferentes tipos y calibres de uso civil y militar.
Verificación y pesaje previo a la fundición final
Antes de iniciar con los cortes transversales de los cañones, percutores y cajas de mecanismos, los oficiales del Ejército Mexicano cotejaron las matrículas de las armas con las bases de datos de los juzgados federales y agencias del ministerio público correspondientes. Este paso administrativo garantiza que los objetos ya no sean requeridos para investigaciones penales en curso, avalando su destino final como desecho metálico no utilizable.
Acciones permanentes para la pacificación de Baja California
El acto protocolario se llevó a cabo en concordancia con el Día Internacional de Destrucción de Armas de Fuego. Al hacer uso de la voz, José Guadalupe Gómez Salado, comandante del 28 Batallón de Infantería, destacó que la destrucción del armamento representa una acción encaminada a fortalecer la seguridad y reducir riesgos para la población. El comandante señaló que las armas aseguradas estuvieron asociadas en algún momento a situaciones que afectaban la tranquilidad de las comunidades y que su eliminación evita que vuelvan a ser utilizadas. Al finalizar, reiteró que este tipo de acciones forman parte de la estrategia permanente para contribuir a la paz, la estabilidad y el bienestar de las familias en la región.





