Por Isabel Mendoza
Playas de Rosarito, 28 de abril de 2026.- Víctor, un reconocido boleador de calzado que labora en las instalaciones del Ayuntamiento de Playas de Rosarito, ha transformado su puesto de trabajo en un espacio de sanación personal y conexión comunitaria. Con poco más de un año y ocho meses en este punto, el trabajador de 71 años destaca que la interacción con sus clientes, mayoritariamente adultos mayores de la región y de Tijuana, le ha permitido reconstruir su vida después de décadas dedicadas a la albañilería, una labor física que afectó severamente su columna vertebral.
Tras sufrir una lesión crónica en la columna que le impidió continuar con los pesados trabajos de construcción, Víctor recibió apoyo a través de gestiones de discapacidad que lo llevaron a establecerse como boleador en la casa municipal. Para él, este espacio es más que un empleo; lo considera una respuesta a sus peticiones personales para encontrar una ocupación digna que no comprometiera más su salud. “Yo estaba rogando a Dios mucho de este lugar, porque como me amolé de mi columna y luego hago trabajos de esos de albañilería… la doctora me hizo el justificado y vine aquí a discapacidad”, relató.
La clientela de Víctor es fiel y diversa; algunos adultos mayores viajan desde Tijuana específicamente para que él lustre su calzado en su módulo del Ayuntamiento. Uno de los aspectos que más motiva al boleador es la carga histórica y emocional que comparten sus visitantes durante los minutos que dura el servicio. “Me gusta mucho porque convivo con las personas. Y me quedo yo admirado de sus historias… me agradan mucho las personas con las que platico, edifican mi vida”, comentó Víctor, refiriéndose a las anécdotas sobre la antigua Tijuana que escucha en su jornada.
A sus 71 años, Víctor reconoce que este oficio ha sido fundamental para alejarse de etapas difíciles de su pasado, las cuales describe como desastrosas. El contacto con personas que considera “ejemplos bonitos” le ha permitido cambiar su perspectiva y mantenerse activo en un horario de 8:30 a 15:00 horas. Su labor no solo consiste en dar brillo al cuero, sino en escuchar a una generación que, al igual que él, busca ser valorada y escuchada en el entorno gubernamental de Baja California.
El mantenimiento de oficios tradicionales como el de boleador en sedes públicas de Rosarito fortalece el tejido social y preserva la memoria oral de la zona costa. La presencia de Víctor en el Ayuntamiento asegura que los ciudadanos sigan contando con un servicio artesanal de confianza, mientras se fomenta el respeto por el trabajo de los adultos mayores, quienes, a través de sus manos y sus oídos, mantienen viva la identidad de la región.

