El impacto económico y social que transformó a la Zona Costa de Baja California
Playas de Rosarito, Baja California, 12 de marzo de 2026.- Se cumplen seis años desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró formalmente al COVID-19 como una pandemia global, un hecho que en 2020 paralizó la dinámica fronteriza y el motor económico de Playas de Rosarito. Esta emergencia sanitaria no solo restringió la movilidad internacional, sino que obligó a una reconfiguración profunda del sector turístico y comercial en toda la región.
El golpe al sector turístico local
Al ser un destino dependiente del flujo de visitantes, Rosarito enfrentó retos sin precedentes. Tras la confirmación del primer caso en México el 27 de febrero de 2020, las medidas de confinamiento redujeron drásticamente la ocupación en hoteles y la afluencia en restaurantes. Comercios locales, desde la Zona Centro hasta los establecimientos de Popotla, experimentaron cierres temporales o limitaciones operativas que pusieron a prueba la resiliencia de los propietarios y trabajadores de la entidad.

Impacto en el empleo y la economía familiar
Para muchos residentes, la pandemia significó la pérdida de sus medios de subsistencia inmediatos. Edgar Fontes, quien se desempeña como barista en el municipio, relata que el establecimiento donde laboraba cerró debido a la estrepitosa baja en las ventas durante los meses críticos del confinamiento. “Batallé un poco en encontrar trabajo cerca de su casa”, comenta Fontes, quien tras un periodo de incertidumbre logró colocarse en una cafetería ubicada sobre la carretera, en el extremo sur de Rosarito, donde actualmente continúa su labor profesional.

Las cicatrices en la convivencia social
Más allá de lo económico, el impacto humano dejó secuelas profundas por las restricciones en los ritos funerarios y la imposibilidad de acompañar a los seres queridos. Antonio Olvera recuerda cómo la pandemia transformó su vida de forma dolorosa; tras el fallecimiento de su madre por un infarto durante la crisis sanitaria, los protocolos vigentes le impidieron realizar un velorio convencional. Esta imposibilidad de despedirse “como normalmente se hace” fue una constante para cientos de familias que enfrentaron lutos solitarios en el quinto municipio.
A seis años de distancia, la comunidad de Rosarito ha logrado recuperar gran parte de su vitalidad turística, aunque las lecciones sobre higiene, digitalización de servicios y seguridad sanitaria permanecen vigentes. El seguimiento de estos hechos permite entender la capacidad de adaptación de una ciudad que, tras la parálisis total de 2020, hoy busca consolidarse nuevamente como el destino principal de la zona costa.
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