Por Isabel Mendoza
Playas de Rosarito, 10 de marzo de 2026.- La historia de “Juanito”, un niño que no iba a la escuela y que a veces ni siquiera tenía qué comer, fue el ejemplo con el que un experto en infancia explicó la realidad que enfrentan muchas niñas, niños y adolescentes que llegan al sistema de protección.
Durante una charla realizada este martes en el Centro Estatal de las Artes de Playas de Rosarito, el psicólogo Pedro Bori Orozco, coordinador del programa Familia de Acogida del DIF Baja California, expuso cómo diversas situaciones familiares pueden llevar a que menores sean atendidos por instituciones como el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia.
Al iniciar su exposición, el ponente pidió a los asistentes imaginar la vida de un niño que crece sin acceso a educación y en un entorno donde existen omisiones de cuidado. “En esta casa Juanito no iba a la escuela. A veces sí comía y a veces no”, relató, al explicar que estas realidades no son aisladas y pueden presentarse en distintas regiones del país.
El psicólogo explicó que cuando existen situaciones de negligencia, violencia o abandono, las autoridades encargadas de la protección de la infancia deben intervenir para garantizar los derechos de niñas, niños y adolescentes.
Sin embargo, aclaró que la intervención institucional no siempre significa separar inmediatamente al menor de su familia. “No significa que siempre que haya una denuncia se va a buscar que este niño salga de su familia”, explicó, al señalar que cada caso debe analizarse cuidadosamente.
Bori Orozco detalló que cuando se detecta una situación de riesgo, el sistema de protección analiza diferentes alternativas de cuidado para el menor. La primera opción, dijo, es buscar dentro del propio entorno familiar a personas que puedan hacerse cargo.
“Lo primero que se busca es familia extensa, es decir, abuelos, tíos o primos que puedan asumir el cuidado”, explicó durante la conferencia.
Cuando esta posibilidad no existe, se analizan otras opciones de protección temporal mientras se define una solución permanente para el menor.
El coordinador subrayó que el objetivo final siempre es encontrar una medida definitiva que garantice el bienestar de la niña, niño o adolescente, ya sea el regreso con su familia en condiciones seguras, la adopción o, en algunos casos, el tránsito hacia la vida independiente al alcanzar la mayoría de edad.
A través de ejemplos y experiencias compartidas durante la conferencia, el expositor invitó a reflexionar sobre la importancia de comprender las historias que hay detrás de cada caso y la necesidad de fortalecer las estrategias de protección para la infancia.

