La responsabilidad de frenar la violencia política contra las mujeres

Por Isabel Mendoza

Playas de Rosarito, 4 de febrero de 2026.– Más allá de los discursos y los protocolos, lo que queda claro es que erradicar la violencia política contra las mujeres no depende solo de leyes o instituciones, sino del compromiso real de quienes influyen en la conversación pública, como los medios de comunicación, los partidos políticos y los liderazgos comunitarios.

A partir de lo observado en el marco de la Mesa Naranja para la Prevención de la Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género, se refuerza una idea clave, la forma en la que se informa, se opina y se construyen narrativas puede ayudar a proteger a las mujeres o por el contrario, contribuir a violentarlas.

Uno de los puntos que más resalta es el papel de los medios de comunicación, donde la línea entre informar con responsabilidad y distorsionar los hechos puede ser muy delgada. La libertad de expresión es un derecho fundamental, pero también implica conciencia sobre el impacto de lo que se dice, especialmente cuando se habla de la vida pública, privada o profesional de una mujer.

En ese contexto, la alcaldesa de Playas de Rosarito, Rocío Adame, coincidió en que es indispensable priorizar la veracidad y evitar la difusión de información que refuerce estigmas o prejuicios de género. Más que limitar la crítica, el llamado es a ejercerla con ética, responsabilidad y sensibilidad.

Al final, el mensaje es claro, prevenir la violencia política contra las mujeres es una tarea compartida, que requiere voluntad, responsabilidad y una forma de comunicar que respete y valore la participación femenina, sin convertirla en blanco de ataques, descalificaciones o juicios cargados de estereotipos.

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