“A veces la violencia se disfraza de juego. Se esconde en pistolas de plástico”

 

Por Isabel Mendoza

Playas de Rosarito, 26 de febrero de 2026.- A veces la violencia se disfraza de juego. Se esconde en pistolas de plástico, en espadas de colores, en frases que parecen inofensivas. Y sin darnos cuenta, comienza a normalizarse.

El gesto de niñas y niños estudiantes de educación primaria al entregar juguetes que simulan armas, para recibir materiales didácticos puede parecer sencillo, pero el fondo es enorme. ¿Qué estamos enseñando desde casa cuando regalamos objetos que imitan violencia?

El director de Prevención Social de las Violencias en el estado, Jesús Alfredo Hernández, respondió a esta interrogante, lo dijo con claridad frente a madres y padres de familia escuela Primaria Estado 29, en la colonia Morelos. “No es normal que la violencia se vea como un juego, no es normal que en casa o en la escuela se grite, se insulte, se agreda y tampoco es normal que la niñez crezca rodeada de juguetes que simulan armas”.

No es normal. Esa frase debería retumbar más allá de un patio escolar y llegar a cada hogar de Rosarito.

Porque la prevención de la violencia no empieza en una oficina gubernamental. Empieza cuando una madre o un padre decide qué tipo de juguete compra. Empieza cuando en casa se enseña a resolver conflictos hablando y no gritando. Empieza cuando se corrige con respeto y se predica con el ejemplo.

El mismo funcionario insistió. “Es muy importante que los niños y las niñas no normalicen la violencia. Dejar a un lado todos los instrumentos y armas simuladas que nos invitan al impulso, al riesgo y a la violencia. Decir sí a la paz y decir no a la violencia”.

También señaló que esta actividad representa “la manifestación clara de los avances en materia de coordinación en el área de prevención social de las violencias y de la delincuencia”, reconociendo que se trata de un trabajo integral que no se resuelve de un día para otro.

Pero más allá de la coordinación entre autoridades, queda una pregunta que todos en casa deberíamos hacernos, ¿qué mensaje reciben nuestras niñas y niños cuando juegan?

Durante la jornada se explicó que el objetivo de entregar juguetes didácticos es que desarrollen su creatividad, potencien su talento y aprendan a decir sí a la paz desde su entorno más cercano. No se trata solo de cambiar un juguete por otro. Se trata de cambiar el mensaje.

Las aulas de dicha primaria fueron escenario de algo más que un intercambio. Fueron un recordatorio de que la cultura de paz se construye todos los días y que los valores, antes de enseñarse en la escuela, se aprenden en casa.

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