Quiero contarte de mi pueblo: de una infancia feliz, de la convivencia entre vecinos, del trabajo comunitario —el Tapalehui— y la fiesta posterior como paga— el Tequio—.
Todos éramos conocidos y coincidíamos todos: en la iglesia, en el parque o el mercado, rumbo a los maizales o al potrero, al estero o a la ciudad. Todos seguros, no había tanta maldad.
#TienesQueSaberlo #Opinion #LaNocheDeLosNahuales
HIDALGO
“Ahora sí que no hay ambiente, ahora sí que se ve muy triste, las ventas han bajado”, dijo Euloquio Godínez, vecino de Tlahuelilpan.
Con tristeza...
Reza el popular refrán “maldito dinero que nada vale”, pero cuantos problemas y dolores de cabeza, gritos y sombrerazos ha causado la aprobación del...