#Opinión Los súbditos esperaban y rogaban por las lluvias. La sequía era ya insoportable, las presas estaban secas, familias enteras clamaban por agua, pero el rey estaba extraviado en sus redes, entre declaraciones y falsas preocupaciones, en selfies que agrandaban su inflado ego, con la mirada perdida en su paupérrimo propósito por querer gobernar todo.
#Opinión Millones de ciudadanos le dijeron sí. Sí te queremos, Andrés Manuel, por otros tres años más. Sí queremos que sigas transformando al país, a pesar de las trabajas, a pesar de los lastres, a pesar del viento en contra o de nadar entre la animadversión y las aguas pantanosas, que a fuerzas de estar quietas, han tendido a la putrefacción.
#Opinión Espero que en las próximas horas, a raíz de la violencia registrada en el estadio de fútbol la Corregidora del Querétaro, el gobernador del Estado, Mauricio Kuri; el presidente municipal de esa demarcación, Luis Bernardo Nava, el titular de Protección Civil —tanto a nivel estatal como municipal— Mikel Arriola, presidente de la liga MX y el director técnico de los Gallos Blancos, Hernán Cristante, sean llamados a comparecer ante las instancias legales correspondientes para deslindar responsabilidades, penales, civiles y administrativas por los posibles delitos que se deriven y concurran a partir de la gresca generada en el estadio.
#Opinión Familias desplazadas ante la inacción de la autoridad que osa acompañarlas, en un intento vano para brindarles protección; declaraciones insulsas de que toda incidencia delictiva va a la baja, resultados pírricos que nada resuelven, feminicidios en aumento, asesinatos sumarios, miles de desaparecidos, ciudadanos que no ven una salida a la crisis de inseguridad en todo lo ancho y largo del país; estamos en plena convulsión bélica.
#Opinión «—Temo por mi vida —así se expresó Lourdes Maldonado frente al Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador. Se lo comentó en la mañanera del 26 de marzo de 2019. La noche de este domingo fue asesinada.
#Opinión El viento del norte empezó a escurrirse entre las palmeras y laceró la piel. La evocación sacudió mi cabeza y, con ella, los recuerdos. Golpe a golpe fui rememorando, reordenando la memoria, como en aquella ocasión en el que me quedé a la orilla del río porque el servicio en el paso de lanchas se había suspendido a causa del ciclón.