Los impuestos verdes son una estrategia para mejorar el medio ambiente si se aplica correctamente, de lo contrario pueden ocasionar conflicto económico, desmotivar a empresas o población en general a disminuir el interés por mejorar el medio ambiente.
Si se multiplican los 60 millones de metros cúbicos que después de haber sido procesados por las plantas tratadoras de aguas residuales, estos se convierten hasta en mil 200 millones de pesos, según el precio de la CESPT, tirados al mar.